La magia de la Torre
Llegar a Paris, subir las escaleras del subte (casi corriendo) y sin importar donde estés, mirar para todos lados y buscarla. Como si en realidad fuese una pequeña ciudad en donde podes verlo todo desde todos lados.
En mi experiencia, contemplar la Torre es de mis momentos preferidos de los viajes que hice, en especial cuando baja el sol y la Torre se enciende, brillando intermitentemente. Es de esas sensaciones que me guardo para siempre.
Tener la oportunidad de subir al último piso para ver el atardecer, para mí es otro momento increíble. Son sensaciones que me cuesta explicar con palabras, por eso para mi es necesario fotografiarlo, para poder volver cada tanto y revivirlo todo.
Una historia de amor
Hace mas de 10 años, llegué por casualidad a un Blog que se llamaba "Rayuela", como la novela de Julio Cortazar que había leído hacía muy poco tiempo y que hizo que me enamorara profundamente de la ciudad sin conocerla.
El blog era de alguien que vivía en Paris y subía fotos de la vida cotidiana en la ciudad, lo que hizo que ese enamoramiento se vuelva AMOR a distancia a través de fotos, de hecho hay algunas que llevo grabadas en mi mente, un Louvre nevado y un escrito en una pared del Sena que decía "la vie est belle".
Empecé a ver cada vez mas películas, leer libros y así, viajar de esa manera, que era la que estaba a mi alcance en ese momento. Cada imagen me acercaba un poco mas.
Mientras tanto iba anotando los lugares, las calles que alguna vez, si tenía la oportunidad, iba a visitar.
Años después se me dió, podía viajar a conocerla, pero me asustaba un poco haberla idealizado tanto, haber creado una ciudad perfecta en mi mente y no poderla disfrutarla en la vida real.
Mis estadías en Paris no fueran perfectas, probablemente sea la ciudad en donde mas imprevistos tuve, pero de alguna manera una Edith Piaf imaginaria sonaba en mi cabeza constantemente, a cada paso, por cada Rue desconocida y conocida al mismo tiempo. En parte fue como vivir mi propia peli.
Shakespeare & Co. una visita obligada
En Rue de la Bucherie, casi frente al Sena, a la altura de Notre Dame, uno se encuentra con este pequeño y mágico lugar para los amantes de los libros.
Se trata de una reversión de la librería Shakespeare & Co. ya que la original, fundada en 1919 por Sylvia Beach, cerró en la década del 40, durante la ocupación nazi, cuando un oficial de alto mando habría amenazado a Sylvia con cerrar la librería si no le vendía su único ejemplar de la novela Finnegans Wake, a lo que ella, no accedió.
El lugar aún mantiene la mística de aquellos años marcada por los gloriosos escritores que pasaron por ella.
Un clásico imperdible de Paris.
El barrio bohemio
En Montmartre podría perderme y estar una semana dando vueltas. Probablemente no me canse ni de recorrerla, ni de hacer fotos y tampoco de tomar cervezas en sus barcitos.
Cada rincón cuenta una historia. Cada personaje que pasó por allí aún está en el ambiente. Barrio de poetas, escritores, pintores, cantantes, artistas de todo tipo. Los que andan por sus calles hoy y los que estuvieron alguna vez.
La nostalgia de Vincent, la inspiración de Toulouse-Lautrec, Edith cantando por las calles, los trazos de Modigliani, Dalí y Renoir. Creo que toda esa magia aún está presente de alguna manera y se percibe en el ambiente.
Museos, iglesias, palacios
Cada uno de estos lugares tiene un peso histórico increíble. Siempre recomiendo llegar a una ciudad y hacer un tour general. A mi, por ejemplo, me encantan los walking tours. Me parece que la visión de un lugar cambia cuando conoces detalles, secretos, mitos. Realmente sos consciente de que el lugar en el que estás es escenario de momentos que marcaron la historia. En mi caso, en el colegio, tuve un profesor increíble que fue tan claro en sus relatos que estar ahí termino de darle el cierre a cada explicación que había escuchado, fue revivir la Revolución Francesa en primera persona, jaja (gracias por tanto, Hugo!).
Un Paris cotidiano
Al volver, descubrí que las fotos guardaban un poco lo que alguna vez vi en ese blog. Como que un poquito revivieron en las mías. Pude encontrar una ciudad en su estado puro, no solo las vistas famosas, sino algo de su día a día. Cuando las miro, me hacen sentir parte de ese momento, una y otra vez.



